Historia de los encendedores

Muchas personas se habrán preguntado quién inventó los encendedores. A lo largo de la historia, este sencillo objeto ha cambiado la vida humana de muchas maneras. La primera llama fue creada por los primeros seres humanos con pedernal, que era un material extremadamente difícil de obtener y que a pesar de que en esencia no era un mineral, sino una roca, lo que le distinguía era su capacidad de generar chispas cuando se golpeaba con otras rocas. Dicho lo anterior, es claro que el primer “encendedor” que se utilizo fue muy primitivo, pero sin duda se convirtió en una parte esencial de nuestra cultura, pues permitió a los humanos comenzar a dominar el fuego y las utilidades que este tiene para la vida diaria.

Los primeros encendedores fueron en realidad armas modificadas en donde, esto en torno al siglo XVII, cuando los rifles generaban chispas debido a que usaban pólvora. Este tipo de encendedores se hizo más notable durante la Primera Guerra Mundial, cuando los soldados luchaban en las trincheras e improvisaban herramientas cotidianas, tal como rifles, que en su momento usaron para crear sus propios encendedores, que podían ser una forma cómoda y asequible de encender sus cigarrillos o puros.

Por otra parte, el primer encendedor contemporáneo del que se tiene constancia fue creado por Johann Wolfgang Döbereiner, químico alemán que fabricó el primer encendedor en 1823. Se llamaba Lámpara de Döbereiner, y quemaba hidrógeno que provocaba mucho calor. Sin embargo, este invento no fue muy popular, y no ganó popularidad hasta que llegaron empresas como Zippo al mercado.

Es así como a inicios del siglo pasado pasamos de los encendedores que eran pistolas modificadas para servir como encendedores, a modelos más sencillo que se fabricaban con un pedernal de piedra ferrocerio que se llevaba al cartucho. En la década de 1920, se fabricaron diseños más sofisticados y un mayor número de consumidores podía permitírselos. Durante la Primera Guerra Mundial, los soldados utilizaban cerillas para marcar sus posiciones.

Es así que, con el tiempo, además de hacerse más accesibles, los encendedores mejoraron en términos de ergonomía, apareciendo los primeros modelos pequeños y con una capucha de mecha perforada para proteger la llama del viento, diseño que perdura hasta hoy.