Ago 29

La desigualdad de géneros sigue siendo un gran problema en Latinoamérica

 

Cada vez hay más mujeres en el mercado de trabajo en Latinoamérica. En 2012, el 48,8% de las mujeres participaban activamente en la economía de la región, una tasa que es bastante pequeña con relación al número de hombres, que se sitúa alrededor del 71,4%. Ha habido varios cambios desde los dos últimos decenios. La situación en materia de igualdad entre las mujeres y los hombres en el mercado del trabajo ha conocido avances en algunos puntos, pero también se ha deteriorado en otros aspectos.

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Por una parte, la tasa de paro de las mujeres se ha agravado, así como la separación entre las mujeres y los hombres. La tasa de paro regional está actualmente en el 6,4%, y la de las mujeres es 1,4 veces superior, alcanzando el 7,7%. Colombia posee el nivel de paro femenino más alto de la región, con un 13,7%, seguido de Costa Rica con un 9,6%, y de la República Dominicana con un 8,7%. Más cifras y detalles al respecto en Latinwomen.org.

El sector informal

Además, el porcentaje de mujeres que trabajan en el sector informal sigue siendo muy alto con relación al de los hombres. La separación incluso se ha agrandado. Las mujeres que trabajan en el sector informal ganan de media un 52% del salario de los hombres en la misma situación. Aquí vemos que la situación económica de las mujeres es mucho más precaria que la de los hombres.

Según la Organización Mundial del Trabajo, el trabajo doméstico es la principal fuente de empleo para las mujeres de la región. Esta fuente de ingresos no ofrece, sin embargo, ningún tipo de seguridad social en más de un 77% de los casos.

Una sociedad machista

En una sociedad donde el machismo predomina todavía, podríamos preguntarnos si las políticas en favor de una mayor inserción de las mujeres, son ventajosas para estas, o si tales medidas, como la sensibilización para cambiar las mentalidades, no serían más necesarias.

Esta desigualdad de tareas domésticas implica, en particular, que muchas mujeres trabajan a tiempo parcial en el mercado del trabajo, lo que evidentemente participa de las desigualdades de salarios entre hombres y mujeres.

Por tanto, esta desigualdad de las tareas tiene, evidentemente, consecuencias en el mercado del trabajo, pero también tiene consecuencias en materia de divorcio, por ejemplo, en los ingresos entre los hombres y las mujeres, en materia de pobreza, no olvidemos que las mujeres sufren un mayor riesgo de pobreza. Por lo tanto, todo esto provoca un mayor número de consecuencias en términos de salario.